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La ausencia de carácter: Un liderazgo estéril

Introducción

Quiero empezar citando unas líneas de Dan Allender, autor cristiano de la obra Liderando con dificultad: Convirtiendo sus luchas en fortalezas. El dice:

Un  líder -sea en el hogar, la iglesia, los negocios, la comunidad, o el gobierno- tiene autoridad debido a su rol, pero su poder posicional no producirá el bien para los individuos o las organizaciones a menos que sea respaldado por el capital del carácter.

En breves palabras, El líder sin carácter es estéril. Sin el capital del carácter el líder es incapaz de producir un legado, de hacer una diferencia. Consideremos a la luz de esta verdad, un par de estudios recientes muy impresionantes.

El primero: El Índice 2007 sobre Liderazgo Nacional reporta los resultados de la respuesta de los norteamericanos a esta pregunta ¿Cuánta confianza tiene usted en el liderazgo de los siguientes sectores?”. En orden, los primeros 6 sectores son: Militar, médico, corte suprema, educacional, no lucrativo y beneficencia, y religioso. Solamente los 2 primeros alcanzaron el nivel de confianza moderada, ninguno la alta. A mí me impresiona que en USA el sector religioso no esté ni siquiera entre los primeros tres que consiguen la confianza de la gente. ¿Qué ha pasado en este importante sector para que los estadounidenses no confíen más en él? ¿Será que el capital del carácter está decreciendo?

El segundo estudio, de alcance global, es otro cuyos resultados también me provocan mucha reflexión. El corazón de la investigación durante más de dos décadas ha girado alrededor de esta pregunta: ¿Qué busca la gente en sus líderes para seguirlos voluntariamente? Básicamente, lo que los autores han hecho es sistematizar una encuesta que a partir de 20 cualidades, busca encontrar cuáles son las siete más deseadas por la gente alrededor del mundo en el sector corporativo, cuando definen lo que más admiran en sus líderes.

  • Ambicioso
  • Amoroso
  • Auto-controlado
  • Competente
  • Cooperador
  • Confiable
  • Determinado
  • Franco
  • Honesto
  • Imaginativo
  • Independiente
  • Inspirador
  • Inteligente
  • Justo
  • Leal
  • Maduro
  • Mentalidad amplia
  • Sostenedor
  • Valiente
  • Visionario

Después de muchos miles de encuestados en todas partes del mundo, según los autores, estas son las cualidades más buscadas: Una, honesto; dos, visionario; tres, inspirador; cuatro, competente; cinco, justo; seis, sostenedor; y siete, mentalidad amplia. En una sola frase: Credibilidad basada en el capital del carácter. De hecho, sus autores llamaron al informe del estudio Credibilidad, cómo los líderes la obtienen y la pierden; y por qué la gente la demanda.

El líder sin carácter es estéril

¡Tranquilos! No somos los primeros enfrentando esta tensión: Carácter o no carácter. Consideremos cómo el apóstol Pablo resolvió el dilema en su propia generación. Mi impresión es que él lo tuvo muy claro: El líder sin carácter es estéril.

Su visión es un buen modelo para nosotros. En un momento difícil en su vida él definió su ministerio en términos que podemos expresar en una frase: La proclamación de Cristo a todos los seres humanos. Y al preguntarle por la finalidad de tal ministerio, Pablo responde con expresiones que nos permiten discernir dos aspectos: una visión grande y audaz; y una visión compartida con Dios. Meditemos en Colosenses 1:28-29.

1. Una visión grande y audaz. (Col. 1:28).

  • Audaz en su declaración: presentar a todo hombre. Su visión no la definió en términos de fundar la Asociación Evangelística Apóstol Pablo; plantar iglesias por todo el mundo conocido; pastorear la Primera Mega-Iglesia del Siglo I; escribir y publicar la Teología Sistemática más vendida en Europa. Pudo hacerlo porque logró todo eso y más.

Su audacia consistía en declarar que su objetivo no era un alto porcentaje, o aquellos que respondieran bien; él se comprometió con la meta más alta: ¡Todos! Su aspiración, su anhelo, su visión era mostrar; hacer evidente; exhibir que todos podían madurar conforme al carácter de Señor. ¡Qué audacia!

  • Grande en su alcance: presentar a todo hombre perfecto en Cristo. El aspiraba a que todo el que quedara al alcance de su influencia madurara en plenitud, fuera completamente desarrollado, llegara a ser un adulto en la fe, maduro, íntegro. Nadie en el círculo de influencia de Pablo se graduaría como líder sin ganar el curso 101 Doctrina del carácter cristiano. Aunque tuviera la mejor aptitud, si no tenía la actitud correcta no era producto terminado.

Esto es formación del carácter. ¿Qué incluye esto en el desarrollo de liderazgo cristiano? Observando el propio desarrollo del apóstol Pablo, tres grandes aspectos se hacen evidentes en su entendimiento de lo que constituye el capital del carácter: Ser, crecer, y tener. El apóstol Pablo tenía muy claro:

i. Cada líder es un carácter en la obra de Dios. Nosotros sabemos que tenemos un rol o papel principal que desempeñar en ella: Somos líderes… humanos. Pablo decía de sí mismo: Entre los pecadores, “yo soy el primero” (1 Ti. 1:15); entre todos los santos, “el más pequeño [insignificante] (Ef. 3:8). Un carácter que no tiene más alto concepto de sí que el que debe tener: Un pecador redimido. Esto es integridad moral. Ejercer desde la perspectiva de la paradoja que ayer mencionamos.

ii. Cada líder debe estar creciendo en el carácter cristiano. Cualquiera que desea liderar a otros hacia la madurez debe ir primero en el proceso. Esto es lo que nos enseña por testimonio personal el apóstol Pablo: No que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús… olvidando lo que queda atrás… sigo avanzando hacia la meta” (Fil. 3:12-14). Esto es humildad y perseverancia.

iii. Cada líder necesita tener carácter para ejercer el liderazgo. Según Kouzes y Posner,Requiere mucho valor admitir que no siempre estás en lo correcto, que no siempre puedes anticipar cada posibilidad, que no puedes imaginar cada futuro, que no puedes resolver cada problema, que no puedes controlar cada variable, que no siempre eres agradable, que cometes errores, y que, bueno, eres humano”. Confesaba San Pablo: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa” (1 Co. 15:10). Esa gracia me ha convertido en un líder productivo. Desempeñar el liderazgo con valentía y gracia es tener carácter.

2. Una visión compartida con Dios (Col. 1:29).

Evidentemente, la formación del carácter se trata de un proceso. Pablo lo expresaba así: Y con este fin también trabajo, esforzándome -energian- según su poder -dunamei- que obra poderosamente en mí (BA). Una expresión paradójica, pero correcta. Presentar a todo hombre perfecto en Cristo es nuestra total responsabilidad, al mismo tiempo que total responsabilidad de Dios. Es nuestra visión y es la visión de Dios.

  • Requiere empeño personal. ¿Cómo lo hacía él? Argumentando a favor de su autoridad apostólica, hablando de su rol en el liderazgo, decía: Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado (1 Co. 9:26-27). En otras palabras, Yo corro con disciplina (v.25 NVI).
  • Descansa en el poder de Dios. El tuvo claro que no era una tarea en sus fuerzas únicamente. Fuerzas limitadas, deficientes, débiles. Las que llegó a aceptar y sobre las que llegó a construir su ministerio al comprender las palabras del Señor: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. (…) Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (2 Co. 12:9-10).

El reto contemporáneo: Desarrollo integral

Los expertos dicen que el proceso de entrenamiento para líderes, secular o religioso, usualmente se divide en tres áreas: contenido, habilidades, y ética/carácter. ¿Cómo ha funcionado esto en los seminarios? En general, en el pasado, el 90% del currículo estaba dedicado al contenido, el 10% se enfocaba en las habilidades y los asuntos del carácter se tocaban desde las capillas o actividades de vida devocional. ¿Por qué? Se asumía que el lugar para el crecimiento personal era la iglesia, no el seminario.

A fines del siglo pasado esto comenzó a cambiar un poco al admitir que los estudiantes necesitaban mucho más que sólo contenido y habilidades. Aun así todavía el enfoque es 80% contenido, 15% de habilidades y alrededor de un 5% en asuntos de ética/carácter; con un curso o dos sobre formación espiritual o doctrina del carácter.

Algo similar está pasando en el mundo de negocios. En ¿Cuán ético es usted?, un artículo recientemente publicado por Harvard Business Review, sus autores informaban:

Ante los recientes escándalos y la ruina financiera de algunas compañías, las corporaciones han empezado a responder con programas de entrenamiento ético para gerentes, y muchas de las principales escuelas de negocios del mundo han creado cursos nuevos sobre el tema. Gran parte de los esfuerzos se dirigen a enseñar los principios de la filosofía moral para ayudar a los gerentes a comprender los retos éticos que deben encarar.

La opinión de quienes enseñan en el campo de los negocios es que la mezcla actual en los programas MBA es: 65% contenido, 30% habilidades y 5% ética/carácter.

¿No deberíamos estarlo haciendo mejor nosotros en el mundo del equipamiento para el ministerio cristiano? Creo que sí. Los líderes emergentes en América Latina, deben ser tocados intencionalmente en todo su ser por la “doctrina del carácter cristiano”. Los directivos, las autoridades académicas, los profesores, los administradores, los estudiantes, el personal en general; todos debemos conectarnos con esta visión: Presentar a todo hombre perfecto en Cristo.


Dan B. Allender, Leading with a Limp, turning your struggles into strengths [Liderando con dificultad: Convirtiendo sus luchas en fortalezas]. (Colorado Springs: WaterBrooks Press, 2006):151.
Centro para el Liderazgo Público, de la Facultad de Gobierno JFK, de la Universidad de Harvard,
James M Kouzes y Barry Z Posner, Credibilidad, cómo los líderes la obtienen y la pierden; y por qué la gente la demanda, 1996.
James M Kouzes y Barry Z Posner, A Leader´s Legacy [El legado del líder]. (San Francisco: Jossey-Bass, 2006):156.
Allender: 17.
Mahzarin R. Banaji, Max H. Bazerman y Dolly Chugh (2004). ¿Cuán ético es usted (1 Parte).  Summa. Lo mejor de América Central y del mundo.: 56-62.
Allender: 17.

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