Liderazgo fronético

DEL CONOCIMIENTO A LA SABIDURÍA PRÁCTICA

La pirámide del liderazgo

Un modelo y una metáfora

Este es un modelo para explicar el desarrollo del liderazgo elaborado por el doctor en administración de negocios Joseph White, un experto en el tema con gran experiencia tanto ejecutiva como académica.[1] Como lo dice su autor, el modelo es sencillo tanto en contenido como en forma.

Algo muy importante es que un elemento central en el modelo de White es la metáfora de los reptiles frente a los mamíferos. Una metáfora  más literaria que científica que ilustra que la naturaleza del liderazgo exige de quien lo ejerce por un lado, habilidades racionales y analíticas –propiedades de reptil- y por el otro, habilidades emotivas y protectoras –propiedades de mamífero.[2]

La pirámide, como se ve en la figura 1, consta de cuatro componentes.

1. Los requisitos fundamentales. Constituyen la base para llegar a ser un gran líder. El primero de estos requisitos es una gran convicción personal de que se es capaz de liderar a otros para lograr metas. Luego, hay una tríada de cualidades determinantes en el éxito de un líder: Capacidad, fuerza y carácter. Con ésta última, White asocia la integridad y los valores, los cuales forman la piedra angular del liderazgo excelente.

2. Los requisitos de reptil. Representan el lado duro del ejercicio del liderazgo. Entre los principales requisitos están el análisis racional, la disciplina y la exigencia. Estas son cualidades claves para la gestión, de parte de un líder, de los asuntos y las personas en el lugar de trabajo. Todo converge en que el líder posea un buen sentido de lo económico.

3. Los requisitos de mamífero. Estos representan el lado blando del trabajo de los líderes. El conjunto lo integran la buena comunicación doble vía y el estimulo a los demás para desarrollarse y triunfar. Todo converge en que el líder posea un buen sentido de la gente.

4. Los requisitos de gran líder. En el modelo de White quien llega a la cúspide de la pirámide del liderazgo ya posee las competencias duras y blandas que exige la tarea de ejercer el liderazgo. Por lo tanto, ha desarrollado el apetito y la experiencia para liderar cambios exitosos y trascendentales. Al fin y al cabo, esta es la condición suprema que indica quien es un gran líder.

Figura 1La pirámide del liderazgo

Las grandes lecciones

1. Evidentemente, la pirámide del liderazgo revela que el ser un gran líder solamente es el final de un proceso amplio, la meta de una carrera de toda una vida. No es algo que deriva simplemente de estar en o retener una posición de alta dirección.

2. El modelo también revela con claridad que no es suficiente tener las competencias del sentido de lo económico o del sentido de la gente. La excelencia en el ejercicio del liderazgo no deviene solamente de ser un gran reptil o un gran mamífero. La grandeza y la trascendencia requieren la integración del sentido de lo económico y el sentido de la gente.

3. El gran aporte de White para explicar cuál es la naturaleza del liderazgo es lo que él llama los requisitos fundamentales. Lo es porque con tal base le da sustento moral al perfil del gran líder. Aunque éste sea una persona excepcional en quien las competencias de reptil y mamífero se integran de manera excelente; sin principios éticos y sin valores, el gran liderazgo no existe.


[1] B. Joseph White, La naturaleza del liderazgo. (Nashville: Grupo Nelson, Inc., 2010): 35-37.
[2] Ibid.: 26.

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